Contabilidad Básica: 6. El Pasivo

Como ya hemos visto en el capítulo de Elementos Patrimoniales de la empresa, las fuentes de financiación con las que ha contado una empresa para realizar las inversiones que se reflejan en su Activo han podido venir de aportaciones de los socios o dueños de la empresa (financiación propia) o de terceros (financiación ajena). Aunque en muchas ocasiones se denomina Pasivo al conjunto de todas ellas, nosotros cuando hablemos de Pasivo nos referiremos solo a las fuentes de financiación de origen externo a la empresa (financiación ajena), dejando el estudio de la financiación propia para los capítulos dedicados al Patrimonio Neto de la empresa.

Tal y como vimos en el capítulo citado anteriormente,  el PGC define al Pasivo de la empresa como las obligaciones actuales surgidas como consecuencia de sucesos pasados, para cuya extinción la empresa espera desprenderse de recursos que puedan producir beneficios o rendimientos económicos en el futuro.

De esta definición podemos deducir que un pasivo es una obligación que:

  • Surge como consecuencia de sucesos pasados, es decir, de una transacción anterior.
  • Para cuya extinción la empresa espera desprenderse de recursos, es decir, para su cancelación la empresa se tiene que desprender de dinero u otro activo, incluso prestar algún servicio.

El mismo PGC establece que:

“Los pasivos deben reconocerse en el balance cuando sea probable que, a su vencimiento y para liquidar la obligación, deban entregarse o cederse recursos que incorporen beneficios o rendimientos económicos futuros, y siempre que se puedan valorar con fiabilidad. El reconocimiento contable de un pasivo implica el reconocimiento simultáneo de un activo, la disminución de otro pasivo o el reconocimiento de un gasto u otros decrementos en el patrimonio neto.”

Puede suceder que el importe a satisfacer para cancelar el pasivo lo tengamos claramente determinado desde el principio o no. Por ejemplo, en el caso de un préstamo bancario, desde el principio sabemos cuál será el importe a satisfacer para cancelarlo: el dinero que recibimos. Sin embargo a veces no está tan claro y su cuantificación está supeditada a ciertas estimaciones. Supongamos una empresa que se dedica a la venta de electrodomésticos. Dicha empresa viene obligada por contrato a pagar las reparaciones que dichos electrodomésticos pudieran necesitar durante el periodo de garantía. A priori no sabemos el importe exacto que supondrán estas reparaciones, solo podemos estimarlo, por ejemplo, en base a las reparaciones que hemos tenido que realizar ejercicios anteriores.

En el primer caso, cuando sepamos exactamente el importe necesario para cancelar el pasivo, hablaremos de pasivos ciertos. En el segundo caso hablaremos de pasivos estimados. Ambos han de incluirse en el balance de la empresa.

Para que un activo estimado se incluya en el balance se deben concurrir las siguientes circunstancias (según la propia definición de pasivo):

  • Debe haberse producido una transacción anterior (la venta del electrodoméstico).
  • Debe haber certeza de que se va a producir un pago en el futuro (no sabemos el importe ni a que cliente pero seguro que se produce alguna reparación durante el periodo de garantía).

Hay que diferenciar los pasivos estimados de los denominados pasivos contingentes. Estos son aquéllos que no tenemos la certeza de que vayan a suceder, por ejemplo cuando avalamos a alguien en un préstamo. En este caso solo tendremos la obligación de realizar el pago si la persona a la que avalamos no afronta sus deudas. Este tipo de pasivos solo se reconocerán en el balance cuando el hecho futuro que nos obliga suceda, en nuestro ejemplo, cuando el deudor falte a sus pagos.

Al igual que los activos, los pasivos de una empresa se dividen en:

  • Pasivos corrientes (o circulantes):
    • Las obligaciones vinculadas al ciclo normal de explotación de la empresa que espera liquidar en el transcurso del mismo (por ejemplo deudas contraídas con proveedores por la compra de mercancías a pagar en el corto plazo).
    • Obligaciones cuyo vencimiento o extinción se espera que se produzca en el corto plazo, es decir, en el plazo máximo de un año, contado a partir de la fecha de cierre del ejercicio (por ejemplo las cuotas que tendremos que pagar por un préstamo con una entidad bancaria en este ejercicio económico). En consecuencia los pasivos no corrientes se reclasificarán en corrientes en la parte que corresponda al final de cada ejercicio. Más adelante explicaremos este último punto con más detalle.
    • Los pasivos financieros clasificados como mantenidos para negociar. (Al igual que con los activos, dejaremos por el momento la explicación de este tipo de pasivos).
  • Pasivos no corrientes (o fijos): Los demás pasivos no incluidos en el apartado anterior se clasificarán como no corrientes.

Resumiendo, podemos decir que se considerarán pasivos corrientes aquéllas obligaciones cuyo vencimiento o extinción se produzca en el corto plazo y como pasivos no corrientes aquéllos cuyo vencimiento sea a largo plazo.

Pasivo

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