Régimen criterio de caja. Facturas recibidas

Hoy hablaremos sobre el tratamiento contable del Régimen especial del criterio de caja en el Impuesto sobre el Valor Añadido, en particular sobre como contabilizar las facturas que recibamos de proveedores acogidos a este régimen.

Aunque nosotros no nos hayamos acogido a este nuevo régimen alguno de nuestros proveedores si que se ha podido acoger. Con estos proveedores tendremos que tener en cuenta que el IVA de esa factura no será deducible hasta que no hayamos efectuado el pago total de la misma, siéndolo solo parcialmente por los importes satisfechos sino ha sido abonada en su totalidad. En cualquier caso, si no se ha realizado el pago de esta factura ni total ni parcialmente, el derecho a deducción de estas cuotas soportadas nacerá el 31 de diciembre del año inmediatamente posterior a aquél en el cual se ha realizado la operación. Para saber si un proveedor se ha acogido a este régimen este está obligado a especificarlo en las facturas que emita, indicando ” Régimen especial de Criterio de caja “.

El nuevo Capítulo X en el Título IX de la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, introducido por la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización, sobre este tema expone:

Artículo 163 quinquiesdecies. Operaciones afectadas por el régimen especial del criterio de caja

Uno. El nacimiento del derecho a la deducción de los sujetos pasivos no acogidos al régimen especial del criterio de caja, pero que sean destinatarios de las operaciones incluidas en el mismo, en relación con las cuotas soportadas por esas operaciones, se producirá en el momento del pago total o parcial del precio de las mismas, por los importes efectivamente satisfechos, o, si este no se ha producido, el 31 de diciembre del año inmediato posterior a aquel en que se haya realizado la operación.

Lo anterior será de aplicación con independencia del momento en que se entienda realizado el hecho imponible.

A estos efectos, deberá acreditarse el momento del pago, total o parcial, del precio de la operación.

Reglamentariamente se determinarán las obligaciones formales que deban cumplir los sujetos pasivos que sean destinatarios de las operaciones afectadas por el régimen especial del criterio de caja.

Dos. La modificación de la base imponible a que se refiere el apartado cuatro del artículo 80 de esta Ley, efectuada por sujetos pasivos que no se encuentren acogidos al régimen especial del criterio de caja, determinará el nacimiento del derecho a la deducción de las cuotas soportadas por el sujeto pasivo deudor, acogido a dicho régimen especial correspondientes a las operaciones modificadas y que estuvieran aún pendientes de deducción en la fecha en que se realice la referida modificación de la base imponible.”

Para solucionar la problemática de cómo contabilizar una factura recibida de un proveedor acogido al Régimen especial de criterio de caja el ICAC nos propone desglosar las cuentas de IVA Soportado en dos:  IVA Soportado Facturado e IVA Soportado Facturado y devengado.

La idea sería contabilizar a la recepción de la factura el IVA soportado en la cuenta IVA Soportado Facturado y cuando realicemos el pago de dicha factura (o pagos parciales por la parte proporcional) “pasar” ese IVA soportado a la cuenta IVA Soportado facturado y devengado.

Veámoslo con un ejemplo:

Recibimos una factura por la compra de una mercancía el 30 de marzo de 2014 por el siguiente importe:

 

Base:               6.000,00

IVA (21 %):      1.260,00

Total Factura:    7.260,00

 

efectuando el pago total de la misma el 30 de diciembre de 2014. Haremos los siguientes asientos:

Asiento factura criterio caja 1

 

Asiento factura criterio caja 2

A continuación os dejo el enlace a la consulta de ICAC que habla sobre este tema.

Según la consulta nº 5 publicada en el BOICAC 96/2013 planteada ante el ICAC en relación a este tema establece:

“ (…) En base a lo anterior, y teniendo en cuenta que al amparo de este nuevo régimen especial, de aplicación voluntaria para determinados sujetos pasivos, se difiere el devengo del impuesto, haciéndolo coincidir con la fecha de cobro de la factura o el 31 de diciembre del año inmediato posterior a aquel en que se haya realizado la operación, lo que antes suceda, la consulta versa sobre las implicaciones contables de esta nueva modalidad de tributación.

De la lectura conjunta de las normas de registro y valoración 12ª “Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), Impuesto General Indirecto Canario (IGIC) y otros Impuestos indirectos” y 14ª “Ingresos por ventas y prestación de servicio” del Plan General de Contabilidad (PGC), aprobado por el Real Decreto 1514/2007, de 16 de noviembre, así como de las definiciones y relaciones contables recogidas en su quinta parte, se pueden extraer las siguientes conclusiones sobre la contabilización del IVA:

a) Los impuestos que gravan las operaciones de venta de bienes y prestación de servicios que la empresa debe repercutir a terceros como el impuesto sobre el valor añadido y los impuestos especiales, así como las cantidades recibidas por cuenta de terceros, no formarán parte de los ingresos.

b) Para contabilizar el IVA devengado se propone la cuenta 477 “IVA repercutido”. A estos efectos, el IVA se entenderá devengado de acuerdo con lo que disponga la ley del IVA.

c) El IVA soportado no deducible formará parte del precio de adquisición de los activos corrientes y no corrientes, así como de los servicios, que sean objeto de las operaciones gravadas por el impuesto. En el caso de autoconsumo interno, esto es, producción propia con destino al inmovilizado de la empresa, el IVA no deducible se adicionará al coste de los respectivos activos no corrientes.

d) No alterarán las valoraciones iniciales las rectificaciones en el importe del IVA soportado no deducible, consecuencia de la regularización derivada de la prorrata definitiva, incluida la regularización por bienes de inversión.

e) Para contabilizar el IVA devengado deducible se propone la cuenta 472 “IVA soportado”. A estos efectos, el IVA devengado se calificará como no deducible de acuerdo con lo que disponga la ley del IVA.

Pues bien, de conformidad con estos antecedentes, la corriente real de los bienes o servicios, esto es, el devengo contable de la operación, sigue configurándose como presupuesto del devengo jurídico del IVA en la medida que el devengo del impuesto y, por lo tanto, la fecha a partir de la cual se desencadenan las obligaciones fiscales reguladas en la ley, se produce en la fecha de cobro o cuando transcurra un determinado plazo desde la operación (31 de diciembre del ejercicio inmediato posterior), lo que antes suceda.

Del mismo modo, la repercusión del impuesto deberá efectuarse al tiempo de expedir y entregar la factura correspondiente, a cuyo efecto, también resultará relevante la corriente real de los bienes y servicios, sin perjuicio de que dicha repercusión, a los efectos regulados en la ley, se entienda producida en el momento del devengo del impuesto.

Adicionalmente, no cabe duda que la empresa que recibe el bien o el servicio incurre en la fecha de devengo contable de la operación en una obligación de pago, y que la entidad que lo entrega o presta, de forma recíproca, recibe el oportuno derecho de cobro. Por lo tanto, en ambos casos, deudor y acreedor seguirán contabilizando los hechos descritos en los mismos términos que lo venían haciendo, sin que la entrada en vigor del nuevo régimen suponga un cambio en su tratamiento contable.

No obstante, en aras de que la contabilidad pueda reflejar la realidad jurídica del nuevo régimen fiscal, hasta que no se produzca el devengo del IVA, las empresas podrán emplear el adecuado desglose en las cuentas propuestas en el PGC para contabilizar los créditos y débitos frente a la Hacienda Pública por tal concepto, diferenciando el IVA “facturado” del IVA “facturado y devengado”.

En todo caso, se recuerda que según el artículo 2 del Real Decreto 1514/2007, por el que se aprueba el PGC, “no tendrán carácter vinculante los movimientos contables incluidos en la quinta parte del PGC y los aspectos relativos a numeración y denominación de cuentas incluidos en la cuarta parte, excepto en aquellos aspectos que contengan criterios de registro o valoración.”

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